Las muñecas sexuales de Laurie Simmons llegan a Londres

'The Love Doll / Day 27 / Day 1 (New in Box)', 2010

La segunda ‘love doll’ de Laurie Simmons, retratada el día de su llegada a casa.

  • La artista estadounidense retrata sus dos años de convicencia con un par de ‘love dolls’  japonesas fabricadas en silicona.
  • Ha construido para ellas una casa de tamaño real y las retrata todos los días.
  • Simmons, criada en una comuna hippie, empezó trabajando con miniaturas.

Laurie Simmons (Nueva York – EE UU, 1949) ha retratado muñecas durante las últimas cuatro décadas. Empezó porque las encontró, en 1972, en una juguetería abandonada ubicada en los montes Catskills, donde ella y sus padres vivían en una comuna hippie. Entre las exitencias dejadas en la tienda había muñecas todavía envueltas en sus celofanes. Cuando las compró no imaginaba que estaba firmando un contrato de convivencia tan largo.

Primero se dedicó a jugar con ellas, como si fuera una niña. Luego les construyó decorados, casas de muñecas en miniatura. Cuando se mudó a Nueva York, un año más tarde, tuvo que tomar la decisión de llevarse con ella las muñecas o dejarlas atrás. Como prefería ir ligera de equipaje, optó por abandonarlas, aunque antes, en un arranque sentimental, les hizo fotos.

Casi cuarenta años más tarde, Simmons es internacionalmente conocida por sus fotos de muñecas. Ahora está exponiendo en la Galería Wilkinson de Londres una selección de los dos extremos de su carrera: las fotos de pequeñas y toscas muñecas en decorados en miniatura de los años setenta y la de dos love dolls (muñecas sexuales) de tamaño natural y fabricadas en silicona con las que convive desde 2009.
Entre 4.000 y 24.000 euros

La artista inició la serie The Love Doll el mismo día en que recibió la primera muñeca que encargó a Japón (cuestan entre 4.000 y 24.000 euros según el grado de realismo). Las fotos iniciales la muestran emergiendo de la caja de cartón en que había sido franqueada.

El uso de las muñecas sexuales se remonta al siglo XVII A medida que la convivencia aumentaba, las fotos se hicieron más naturales: paseos, en la piscina, juegos… El año pasado Simmons encargó una segunda muñeca y empezó a construir una casa de tamaño real para que fuese la residencia de la pareja, que cada vez aparece en las fotos con más confort y comodidad.

Aunque las love dolls son un complemento sexual en la mayoría de los casos y su uso se remonta al siglo XVII, Simmons sólo las utiliza como extensiones fantasmales del ser humano para jugar a sutiles proyecciones sicológicas.

Simmons forma parte de la llamada Pictures Generation (Generación de las Fotos), que a través de un lenguaje minimalista reflexiona sobre las relaciones personales y de las personas con su hábitat.

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