Late Chávez en eleccion de Perú

lima – Las elecciones presidenciales en el Perú tienen un nuevo protagonista: Hugo Chávez.

El mandatario venezolano es tema de constante alusión en la campaña precomicios que culmina el 3 de junio, dos días antes de las votaciones.
En Lima el tema político es la constante. Nadie trabaja, camina, o pasea en la capital si antes no fija posición sobre el proceso electoral, que cuenta con dos candidatos controversiales: Keiko Fujimori Higuchi y Ollanta Humala Tasso.
Y si alguien detecta que eres venezolano, de inmediato te pregunta: ¿trajiste dinero para Ollanta? ¿Quieres llevarte a Keiko a Caracas? Palabras más, palabras menos, a Venezuela se le adjudica importancia capital en este proceso, en donde la polarización es más que evidente.

Los principales medios de comunicación mencionan constantemente la posible ingerencia del venezolano en la campaña del ex militar Humala, quien, al igual que Chávez, participó en un intento de golpe de estado, fue encarcelado y luego indultado para más tarde unirse a la lucha política por la presidencia.

Si damos por cierto lo que dicen las encuestas de opinión, Keiko y Humala son los políticos que mayor rechazo generan entre los electores. Sin embargo, uno de ellos será presidente. Esta singular circunstancia es producto del sistema electoral peruano, que contempla dos vueltas de votaciones.
En el sector de centro, derecha e izquierda moderada hubo, por lo menos, cinco candidatos: desde tecnócratas como Pedro Pablo Kuczynski, y el expresidente Alejandro Toledo, el exalcalde de Lima, Luis Castañeda, además de la de Fujimori.
División beneficiosa

De la fuerte división de este grupo se benefició Keiko, quien pasó a la segunda vuelta con la pesada carga de ser la hija de Alberto Fujimori, un presidente que se caracterizó por su autoritarismo, el cierre del Congreso, la persecución a la prensa y al poder judicial. Pero también por estabilizar y potenciar el crecimiento de la economía y por pulverizar a la guerrilla de Sendero Luminoso.

En su campaña, Fujimori prometió no indultar a su padre, condenado a 25 años de prisión por delitos de corrupción y de violación a los derechos humanos. Dice que no repetirá los errores del pasado y que su gestión continuará las políticas económicas de los sucesores de su padre, Alejandro Toledo y Alan García, las cuales garantizaron un crecimiento económico espectacular.

Keiko aseguró que Perú no perderá su rótula de la nueva estrella de la economía mundial y que el crecimiento reforzará la inclusión social, una deuda que tienen los políticos de su país con las clases menos favorecidas.

El factor de indecisos

Pese a este discurso conciliador y de rectificación, al parecer, muchos peruanos no le creen y votarán por el “menos malo”, sufragarán en blanco o se acogerán a la opción de viciar o anular la papeleta. Hasta esta semana, esta tendencia y la de los indecisos superaban el 10% del padrón electoral en Perú.

Precisamente este grupo es que definirá al nuevo presidente de la nación inca aunque las últimas encuestas señalaban que Fujimori podría ganar las elecciones por estrecho margen.
Del lado nacionalista y radical, el Ollanta Humala de 2011 es muy distinto al de 2006. De aquel adusto y severo militar, confeso seguidor de Chávez, emergió un autodenominado izquierdista moderado. Su rostro, sonriente, aparece en enormes vallas publicitarias diseminadas por las calles de Lima.
Sus promesas electorales abundan en la televisión privada y según datos de los organismos de regulación electoral del Perú, es el candidato que más ha invertido en anuncios publicitarios en los medios impresos y audiovisuales.

Ahora asegura que la opción de izquierda democrática de Lula Da Silva será la guía de su gestión y que tiene enormes diferencias con Chávez, quien no financia su campaña. Sentenció que gobernar indefinidamente, como lo pretende hacer el venezolano, “implica una dictadura”.

Dice que no cambiará la Constitución y que el modelo del socialismo del siglo XXI no se puede adaptar al Perú, aún cuando su programa de Gobierno promete “un profundo cambio institucional y constitucional, de la mano con el pueblo”.

Basa su campaña en los estados más pobres. Promete, entre otras cosas, que costo del galón de gasolina bajará de siete dólares a la mitad y que el salario mínimo se duplicará.

En este pulseo de fuerzas, los peruanos decidirán si el modelo político y económico liberal representado por Keiko no se desvía hacia el autoritarismo de derecha impulsado por su padre o si la izquierda moderada de Humala no es más que un acólito de Chávez, disfrazado de demócrata. El pueblo peruano tendrá la palabra.

Leave a Reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out / Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out / Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out / Change )

Google+ photo

You are commenting using your Google+ account. Log Out / Change )

Connecting to %s